Transitar por el Camino del Perú se vuelve día a día más complicado. Especialmente en el tramo que se encuentra entre la avenida Belgrano y lo que antes se conocía como La curva de los Vega, que solía caracterizarse por las fincas de limón y ahora, por los barrios cerrados. El problema es cada vez más grave y, sin embargo, las perspectivas de un cambio se vuelven brumosas.
La vía que nos ocupa es una ruta provincial, la 315, que nace en la intersección del Canal Sur con la avenida Jujuy y que concluye en el cruce de la avenida Constitución y ruta 9, en Tafí Viejo. A lo largo de su extensión adquiere varios nombres: Alfredo Guzmán, Camino del Perú, avenida Alem y, finalmente, Constitución. Si bien recorre zonas del Gran Tucumán con muy diversas realidades, sin dudas, la más compleja es la que señalamos en el primer párrafo.
Quien cruce la avenida Belgrano hacia el norte se encontrará rápidamente con embotellamientos. Unos pocos metros más adelante del supermercado que se encuentra en esa zona, la calle se enangosta y, a causa del semáforo que funciona en el cruce con Italia-Frías Silva, las colas de autos se han vuelto una constante. La situación se complica en momentos específicos: cuando los chicos van al colegio, al mediodía y después de las 18.
Luego del semáforo, el panorama se vuelve inquietante: como se trata de una ruta, los camiones cargados con limones o con ladrillos que salen de una cerámica que funciona en la zona conviven con los colectivos urbanos, con las camionetas, con los autos, con las motos, con las bicicletas, con los carros tirados por caballos y con los peatones. Es una combinación muy compleja que a duras penas logran ordenar los inspectores de tránsito de la Municipalidad de Yerba Buena que todos los días controlan los cruces más peligrosos, como el que se encuentra a la altura de la escuela Justiniano Frías.
El punto central de los problemas es la plazoleta San Cayetano, donde es posible desviarse hacia los barrios Congreso, Casino y hacia Lomas de Tafí. Quien se detenga allí unos minutos será testigo de un rosario interminable de infracciones.
Las bicicletas merecen un párrafo especial. Este tramo, con todas sus complicaciones, se ha convertido en el camino elegido por decenas de bikers que todos los días salen a entrenar. La gran mayoría, en vez de circular por la banquina, lo hacen por la calzada. Y algunos de ellos inclusive lo hacen de a dos o a de a tres a la par, exponiéndose a ser golpeados por los vehículos que intentan rebasarlos.
Por otro lado, la congestión del Camino del Perú está generando complicaciones de tránsito dentro de la localidad de San José, ya que cada vez más conductores apurados eligen circular por sus calles y diagonales en busca de una conexión que los deposite en la avenida Perón. De ese modo, las calles angostas y repletas de chicos de este vecindario se ven invadidas a diario por vehículos que buscan sortear los embotellamientos de la 315.
A todas luces hace falta una solución para este sector. Es cierto que la escasez de recursos hace difícil pensar en la construcción de una autovía como la de la Diagonal a Tafí Viejo. De todos modos, creemos que la futura conexión del Camino del Perú con la calle Fanzolato, a la altura de los barrios privados Alto del Cevil 1, 2 y 3 puede ayudar a descomprimir la situación. Los vecinos y los conductores lo agradecerán.